Kathmandú
Lo único que vamos a agradecer al hotel que nos llevó Ecotreck, es el desayuno incluido. Un desayuno a la carta que lo quisieran otros, zumos, tortillas tostadas, café a cantidad, etc. Con un internet gratis pasable.
Nuestra amiga, la perdida y hallada, para rato se pierden las de Lerín. Sale a las 7.00 am a tomar su clase de yoga. Nosotros nos vamos espabilando de todo el trasiego anterior y hacia las 10.00 am vuelve de su “clase”.
Como estamos todos de acuerdo, previa visita internet decidimos coger billetes para el 12 a Delhi, Karmele se va el 14 y de esta manera aprovecharemos para ver la ciudad y encargar el coche para el 19 a Rajasthan. Encargamos a uina agencia que con 3$ de comisión se encarga de obtener las reservas y los billetas para el día siguiente.
Recordando lo visto hace 12 años decidimos pasar por la estupa del barrio, si madrugas pasa una charanga todas las mañanas por allí. Tomando dirección sur vemos un montón de gremios. Llegamos hasta Patán y antes de entrar buscamos una terraza para ver desde arriba el barrio y descansar. Junto a un cuatel.
En el primer edificio están ensayando unos militares con sus flautas el himno nacional. Cuando terminan nosotros desde la terraza aplaudimos y por parte de ellos recibimos una ráfaga de sonrisas y saludos con la mano. Por eso creemos que Nepal es el país de la sonrisa. A ver si les contagian un poco a los chinos e indios.
Pagamos 200 rps, 2€, para entrar a la zona, en este barrio vive “ La Kumari” o virgen viva. Se selecciona a una cría como virgen viviente y vive en ese palacio hasta que tiene la primera menstruación. Luego pasa a ser una mortal más.
Visitamos distintos templos y cuando el calor aprieta buscamos la terraza del amigo de Daniel, cremos que es esa, después de subir 5 pisos y no, creemos que es la del al lado. Vuelta a bajar y subir otros 5 pisos. Al final no eran ninguna de las dos.
Nos falta por visitar el Monkey Temple y Pasupathinar. Negociamos dos taxis para ir, por 4€ nos llevan y por el camino negocio el otro sitio y vuelta al hotel. Sin perder la sonrisa y con mucho cariño llegamos a un acuerdo toda la tarde dos taxis por 15 €.
El primer templo, me trae un recuerdo de la visita anterior,el coche que traíamos de la India lo lleve y lo traje a nuestro hotel por las callejuelas de Kathmadu. Un templo vivo con rezos, estupas, monj@s, tambores, etc. Impresiona la fe de la gente y nosotros con mucho respeto intentamos observar sin molestar. El taxi, nos acerca hasta arriba por un camino desconocido, por el otro lado debemos subir 4oo escaleras que todavía las recordamos.
Pasupathinar, son los crematorios, tras una fuerte tormenta que nos calló cuando íbamos a lso crematorios. Los hindúes queman a sus muertos, salvo niños, leprosos que los tiran al río. Los Parsis tienen sus torres del silencio, que dejan los cuerpos en esas torres para que se los coman los buitres. Los Tibetanos trocean los cuerpos y los dejan para que se los coman también.
Cuando fuimos la primera vez, no había que pagar, ahora 5€ y con cuidado. No había apenas piras de fuego, dos y casi terminándose. Había otra preparada, pero faltaba todo el ritual de la familia y se nos hizo de noche esperando a ver si lo prendían.
Al final cogimos los taxis y vuelta al hotel, cerca de este íbamos a cenar. El Everest Steak House, es el restaurante que se celebran los ocho miles conseguidos. Al no ser temporada de ascensiones estábamos nosotros solos celebrando el 12.000 de paciencia que habíamos conseguido aguantando a los chinos en Tíbet.
La cena, con vino australiano, caro y malo pero teníamos que hacer el navarro. Nos sacaron un par de fuentes con carne y verdura, que no pudimos acabar pero nuestro cansancio no era físico sino mental. No habíamos perdido la paciencia ni tampoco tanto peso para justificar semejante jamada.
De noche y sin luz, se va la luz casi siempre llegamos al hotel, Kaji nuestro amigo nepalí había cogido un avión para estar con nosotros, estuvo esperándonos dos horas en el hotel y nosotros sin aparecer. Le llamamos y quedamos para desayunar en hotel, y hasta el día siguiente.
Mientras escribo se va la luz en Udaipur, pero sigo. Empezaré a sudar ya que el fan no working.
No hay comentarios:
Publicar un comentario