AGUR KARMELE
Pasamos controles, recogemos todo, no se ha perdido nada y encontramos el taxi prepaid. Dices a qué hotel vas y tú pagas un cantidad fija. Los taxistas que nos corresponden se quieren hacerse los longuis, pero a cara perro y en plan txungo les decimos a “hotel Shaina, Pajargrang”, remoloneando y viendo que conocemos el tema nos llevan y con paciencia india, pasando por debajo del nuevo Metro nos dejan en el hotel.
Regateo, somos viejos huéspedes (en teoría), o sea precio no guiri, no indio, una cosa bien. 11€ con A/C. Tienen agencia de viaje y como ellos se enrollan nosotros también. Con Fer intentamos que nos consigan billetes de tren para Amritsar, el de la agencia debe ser el hijo del jefe, medio tonto o tonto entero nos dice que no, que no y que no. Full Amritsar, Full Varanasi, etc. Como le veo con pocas ganas de currar y mirar alternativas nos vamos, nos ofrecen un taxi nocturno a lo que decimos que no.
Nos vamos a la calle, en 10´minutos en otra agencia teníamos billetes hasta el día 18. Delhi Amritsar, Amritsar-Varanasi, Varanasi-Agra, Agra-Delhi. Fernando alucinaba de las gestiones y control de su hermano, que soy yo. Por 40$ each todo, 2.500km en tren una matada pero no había otra, el listo de la agencia hizo el agosto con nosotros pero el poco tiempo que tenemos y las ganas de ver muchas cosas, funny él nosotros también.
En la India los trenes no penalizan las plazas reservadas dejadas a última hora, eso hace que las grandes agencias reserven todo y a sus amigos les van soltando los asientos previa mordida. Es decir muerde el grande, muerde el monaguillo y el guiri se siente mordido por ambos, pero como los precios son muy bajos tod@s content@s
Vamos a celebrar la última noche con Karmele, al Metrópolis, con Kingfhiser y Tandoori Chiken, esquisito, caro, con mantel y camareros estilo europeo, buen fan, buena temperatura, estamos en Delhi, mitad de viaje realizado y otra mitad por realizar.
Mañana lo dedicaremos a alquilar el coche y que nos salga gratis una visita por la ciudad, como siempre hacen con nosotros.
Nos levantamos, cancelamos las habitaciones, reservamos para el día 18 y 28-29. Lo que te descuentan intentan cobrártelo por otro lado, así es, por dejar los bolsos en el hotel hasta la vuelta nos cobran 200 rs (4€), 4 bolsas 5 días, sin recibo ni nada, “tienes mi palabra india” que aquí todavía vale. A la vuelta nos hacen lo mismo pero el que nos atiende es otro y no nos cobrará nada.
Salimos a la calle, tenemos pinta de recién llegados se me acerca un taxista y me ofrece todo el día su taxi por 800rs (14€), le digo que no me interesa y me empieza a gritar, yo le contesto que no se altere y que no quiero ni por 800 ni por nada y que con él ni gratis.
Después de desayunar en un tascucio muy bien por 2€, con torilla y tostadas (a ver si aprenden en Pamplona). Preguntamos por un ricksaw a Cougnauth place. Uno nos dice que 40 rs y otro que 60 rs, el mejor nos dice que cojamos el metro que es la siguiente parada.
Así estrenamos el metro de Delhi, lleno de gente los vagones, nos movemos como chinos en Pekín, sólo es una parada y se puede sufrir, son 20 rs. Llegamos a la plaza central de Delhi, está patas arriba, toda levantada
Preguntamos por la calle Janpath y nos quieren mandar al otro lado, sigo mi instinto y efestibiguonder tenía razón. Buscamos la oficina de turismo nacional, allí al lado todas se llaman igual-parecido. Así que cuando vemos a unos mirando hacia el cielo, esos son los auténticos funcionarios. Preguntamos con una tarjeta de la agencia, la mujer se pone a pensar, al rato le pregunta a otro, empiezan a discutir y nos mandan por una calleja.
Allí estaba, en la calle llena de buscavidas y comisionistas para llevarnos a todas las agencias, todos cogen la tarjeta te mandan a la suya. Al final el nº79, era la que buscamo, pero como cambian de nombre cada mes pensábamos que no era la nuestra.
Al final entramos en la 79, somos viejos clientes, last year, 12 years ago, 7…… les enseño la factura del año pasado y me traen la copia correspondiente nos relajamos, té, coke, para tod@s. Hablamos de nuestras intenciones, calendario, sitios para ver, taxas, driver, elección de hoteles, shopping………Al final sale un precio que lo ajustamos.
Cuando llegas a un precio, no lo puedes bajar pero si engordarlo: coche gratis visita Delhi, taxi Karmele airport free, idem Txus, idem nosotros último día. Ellos ya no tienen y nosotros buscamos más compensaciones. Último día coche gratis, visitas, shoppin in Delhi, etc.
Al final 200$ each, coche 12 días libre de gastos por Rajasthan ( 2500 km), a nuestro servicio para acomodarlo a nuestro gusto.
Último día de Karmele, prisas por ver todo, al ser días patrias visitamos un templo Hindú, las tumbas (origen del Taj Mahal), Puerta de la India, Rajghat está cerrado……
Nosotros tenemos que coger los billetes de tren a las 4 de la tarde, son las dos y media, Karmele se quiere despedir con una Kingfisher y tandoori o sea un restaurant de guiris llevados por el taxi que teníamos. Nos atienden tarde son casi las 4 cuando salimos.
Unos vamos a por las maletas y billetes y otros se quedan con”la hermana mayor” comprando los últimos regalos. Así que el taxi les deja en la tienda nos lleva a nosotros al hotel, de ahí cogeremos otro taxi para ir a la estación y a ellas les llevará después de la tienda a la estación. En la estación nos llaman que tienen que pasar por la agencia, mosqueo….al final quería confirmar la salida de Karmele. “el Jefe” en persona le iba a llevar a coger el avión……….
Aparecen todos en la estación sólo 30´para salir, Karmele se despide, no llora, le lleva el taxi al hotel y nosotros toda la noche al tren.
Tenemos clase 2ª Slepper, es decir hasta las 22.00h, el tren es normal y la gente ocupan los asientos que quieran y a partir de las 22.00h hasta las 6.am, es un tren litera. Si vienes a la India tienes que conocerlo. Es un mundo.
Karmele me llama a la noche diciéndome que le han llamado y como no habla inglés cree que no van a ir a buscarla. Yo le digo que si para las 5.30h, no hay nadie que pida un taxi en el hotel.
La verdad que no sabe nada de iunglés, allí apareció el jefe en su moto, “hecho un pincel”, todo galán le cogió la mochila, tomaron un taxi y en el aeropuerto le invitó a un té. El vuelo debió ser bueno y lo que hizo luego con su Josetxo no lo sabemos, pero nos tememos que alguna sidrería por el camino a casa, hizo el agosto…….
Nosotros, en cambio, en el tren toda la noche y sin cenar
miércoles, 25 de agosto de 2010
Hospitalidad Nepali
Nos levantamos y desayunamos como reyes, Kaji toma un café, nos ha organizado un tour alrededor de Katmandú y a la noche cena con los sherpas que Karmele ha hecho varios trekings.
Llega el guía de habla española, profesor de la universidad, y que esos días estaba de vacaciones. Aparece la fregoneta que había alquilado, 40€ todo el día. Nos montamos y visitamos Patán y Baraktapur, luego visitaríamos la estupa más grande del Nepal. Vuelve la luz y continúo.
Nos lleva la visita todo el día, son sitios muy interesantes y con sus Kumaris. Estas aparecen una vez al día, la gente les reza y dejan sus ofrendas. Tenemos que pagar por entrar en esos dos pueblos, merece la pena y con el guía en castellano castizo conseguimos entender un poco los lugares.
Tras un refrigerio que nos sirve para celebrar el cumple de Karmele nos vamos a la gran estupa. Alrededor de ella es como una plaza de toros rodeada de casa, restaurantes, templos, casas, tiendas, etc. Realizamos la kora observando cómo los fieles con mucha fe lo realizan. Tras regatear en alguna tienda y algún mosqueo no volvemos al hotel
Estamos invitados a tomar un Dhal en casa de Kají. La furgoneta nos va a recoger al hotel y al llegar a su casa nos encontramos con tres gabachas que había hecho un treking de 15 días por Mustang (región de Nepal que hasta hace poco no podían entrar los guiris). Besos abrazos a toda la familia, regalos, fulares, etc. Para todos había algo, estamos hablando en francés e inglés, la cerveza nos ayuda a dar fluidez a nuestros vocablos de instituto.
Lloros de despedida, quedando con Kají al día siguiente para ir de shopping, llegamos al hotel y a descansar.
Kají aparece con la moto a la hora convenida, desayunamos y hacemos tiempo. Para las 9.00 am se abre todo el mercado de Thamel, barrio donde están los hoteles de los guiris. Todo tiendas de material de montaña. Los nepalís compran a granel y ellos manufacturan todo el material de montaña, luego le ponen la marca que esté de moda y ahí tienes un “gorrin tex” por 24€. Como el de una tienda de allá por más de 200€. Mochilas, sacos, ropa térmica, pantalones, de todo. Compramos para la familia, sin regatear, los precios iban avalados por Kají.
Vamos a su hotel, nos invitan a té, nos encontramos a las gabatxas del día anterior, se hace tarde vamos al hotel a coger los bolsos y la furgo
El avión sale a las dos y a las 11.00 am ya estamos montando en una furgoneta, cortesía de ECOGREEN ADVENTURES”. Al llegar al aeropuerto, colas de guiris, parece que ha empezado la guerra y todos los guiris nos queremos ir. Por suerte nos aparece un maletero que nos pide los billetes se lo enseñamos y nos adelanta a todos por la puerta de atrás en 15´teníamos todo facturado y pasados todos los controles del mundo.
Al llegar a la puerta de embarque teníamos 90´de espera. Ese tiempo lo dedicamos a pasear, como no había oficina de cambio preguntando nos dicen en dónde podemos llegar a un arreglo. Así fue, con rupis indias y todas las tareas hechas.
El vuelo una delicia sobrevolamos parte del Himalaya y para sorpresa nuestra llegamos al nuevo aeropuerto, todavía sin estrenar, de Delhi.
Llega el guía de habla española, profesor de la universidad, y que esos días estaba de vacaciones. Aparece la fregoneta que había alquilado, 40€ todo el día. Nos montamos y visitamos Patán y Baraktapur, luego visitaríamos la estupa más grande del Nepal. Vuelve la luz y continúo.
Nos lleva la visita todo el día, son sitios muy interesantes y con sus Kumaris. Estas aparecen una vez al día, la gente les reza y dejan sus ofrendas. Tenemos que pagar por entrar en esos dos pueblos, merece la pena y con el guía en castellano castizo conseguimos entender un poco los lugares.
Tras un refrigerio que nos sirve para celebrar el cumple de Karmele nos vamos a la gran estupa. Alrededor de ella es como una plaza de toros rodeada de casa, restaurantes, templos, casas, tiendas, etc. Realizamos la kora observando cómo los fieles con mucha fe lo realizan. Tras regatear en alguna tienda y algún mosqueo no volvemos al hotel
Estamos invitados a tomar un Dhal en casa de Kají. La furgoneta nos va a recoger al hotel y al llegar a su casa nos encontramos con tres gabachas que había hecho un treking de 15 días por Mustang (región de Nepal que hasta hace poco no podían entrar los guiris). Besos abrazos a toda la familia, regalos, fulares, etc. Para todos había algo, estamos hablando en francés e inglés, la cerveza nos ayuda a dar fluidez a nuestros vocablos de instituto.
Lloros de despedida, quedando con Kají al día siguiente para ir de shopping, llegamos al hotel y a descansar.
Kají aparece con la moto a la hora convenida, desayunamos y hacemos tiempo. Para las 9.00 am se abre todo el mercado de Thamel, barrio donde están los hoteles de los guiris. Todo tiendas de material de montaña. Los nepalís compran a granel y ellos manufacturan todo el material de montaña, luego le ponen la marca que esté de moda y ahí tienes un “gorrin tex” por 24€. Como el de una tienda de allá por más de 200€. Mochilas, sacos, ropa térmica, pantalones, de todo. Compramos para la familia, sin regatear, los precios iban avalados por Kají.
Vamos a su hotel, nos invitan a té, nos encontramos a las gabatxas del día anterior, se hace tarde vamos al hotel a coger los bolsos y la furgo
El avión sale a las dos y a las 11.00 am ya estamos montando en una furgoneta, cortesía de ECOGREEN ADVENTURES”. Al llegar al aeropuerto, colas de guiris, parece que ha empezado la guerra y todos los guiris nos queremos ir. Por suerte nos aparece un maletero que nos pide los billetes se lo enseñamos y nos adelanta a todos por la puerta de atrás en 15´teníamos todo facturado y pasados todos los controles del mundo.
Al llegar a la puerta de embarque teníamos 90´de espera. Ese tiempo lo dedicamos a pasear, como no había oficina de cambio preguntando nos dicen en dónde podemos llegar a un arreglo. Así fue, con rupis indias y todas las tareas hechas.
El vuelo una delicia sobrevolamos parte del Himalaya y para sorpresa nuestra llegamos al nuevo aeropuerto, todavía sin estrenar, de Delhi.
Kathmandu primer dia
Kathmandú
Lo único que vamos a agradecer al hotel que nos llevó Ecotreck, es el desayuno incluido. Un desayuno a la carta que lo quisieran otros, zumos, tortillas tostadas, café a cantidad, etc. Con un internet gratis pasable.
Nuestra amiga, la perdida y hallada, para rato se pierden las de Lerín. Sale a las 7.00 am a tomar su clase de yoga. Nosotros nos vamos espabilando de todo el trasiego anterior y hacia las 10.00 am vuelve de su “clase”.
Como estamos todos de acuerdo, previa visita internet decidimos coger billetes para el 12 a Delhi, Karmele se va el 14 y de esta manera aprovecharemos para ver la ciudad y encargar el coche para el 19 a Rajasthan. Encargamos a uina agencia que con 3$ de comisión se encarga de obtener las reservas y los billetas para el día siguiente.
Recordando lo visto hace 12 años decidimos pasar por la estupa del barrio, si madrugas pasa una charanga todas las mañanas por allí. Tomando dirección sur vemos un montón de gremios. Llegamos hasta Patán y antes de entrar buscamos una terraza para ver desde arriba el barrio y descansar. Junto a un cuatel.
En el primer edificio están ensayando unos militares con sus flautas el himno nacional. Cuando terminan nosotros desde la terraza aplaudimos y por parte de ellos recibimos una ráfaga de sonrisas y saludos con la mano. Por eso creemos que Nepal es el país de la sonrisa. A ver si les contagian un poco a los chinos e indios.
Pagamos 200 rps, 2€, para entrar a la zona, en este barrio vive “ La Kumari” o virgen viva. Se selecciona a una cría como virgen viviente y vive en ese palacio hasta que tiene la primera menstruación. Luego pasa a ser una mortal más.
Visitamos distintos templos y cuando el calor aprieta buscamos la terraza del amigo de Daniel, cremos que es esa, después de subir 5 pisos y no, creemos que es la del al lado. Vuelta a bajar y subir otros 5 pisos. Al final no eran ninguna de las dos.
Nos falta por visitar el Monkey Temple y Pasupathinar. Negociamos dos taxis para ir, por 4€ nos llevan y por el camino negocio el otro sitio y vuelta al hotel. Sin perder la sonrisa y con mucho cariño llegamos a un acuerdo toda la tarde dos taxis por 15 €.
El primer templo, me trae un recuerdo de la visita anterior,el coche que traíamos de la India lo lleve y lo traje a nuestro hotel por las callejuelas de Kathmadu. Un templo vivo con rezos, estupas, monj@s, tambores, etc. Impresiona la fe de la gente y nosotros con mucho respeto intentamos observar sin molestar. El taxi, nos acerca hasta arriba por un camino desconocido, por el otro lado debemos subir 4oo escaleras que todavía las recordamos.
Pasupathinar, son los crematorios, tras una fuerte tormenta que nos calló cuando íbamos a lso crematorios. Los hindúes queman a sus muertos, salvo niños, leprosos que los tiran al río. Los Parsis tienen sus torres del silencio, que dejan los cuerpos en esas torres para que se los coman los buitres. Los Tibetanos trocean los cuerpos y los dejan para que se los coman también.
Cuando fuimos la primera vez, no había que pagar, ahora 5€ y con cuidado. No había apenas piras de fuego, dos y casi terminándose. Había otra preparada, pero faltaba todo el ritual de la familia y se nos hizo de noche esperando a ver si lo prendían.
Al final cogimos los taxis y vuelta al hotel, cerca de este íbamos a cenar. El Everest Steak House, es el restaurante que se celebran los ocho miles conseguidos. Al no ser temporada de ascensiones estábamos nosotros solos celebrando el 12.000 de paciencia que habíamos conseguido aguantando a los chinos en Tíbet.
La cena, con vino australiano, caro y malo pero teníamos que hacer el navarro. Nos sacaron un par de fuentes con carne y verdura, que no pudimos acabar pero nuestro cansancio no era físico sino mental. No habíamos perdido la paciencia ni tampoco tanto peso para justificar semejante jamada.
De noche y sin luz, se va la luz casi siempre llegamos al hotel, Kaji nuestro amigo nepalí había cogido un avión para estar con nosotros, estuvo esperándonos dos horas en el hotel y nosotros sin aparecer. Le llamamos y quedamos para desayunar en hotel, y hasta el día siguiente.
Mientras escribo se va la luz en Udaipur, pero sigo. Empezaré a sudar ya que el fan no working.
Lo único que vamos a agradecer al hotel que nos llevó Ecotreck, es el desayuno incluido. Un desayuno a la carta que lo quisieran otros, zumos, tortillas tostadas, café a cantidad, etc. Con un internet gratis pasable.
Nuestra amiga, la perdida y hallada, para rato se pierden las de Lerín. Sale a las 7.00 am a tomar su clase de yoga. Nosotros nos vamos espabilando de todo el trasiego anterior y hacia las 10.00 am vuelve de su “clase”.
Como estamos todos de acuerdo, previa visita internet decidimos coger billetes para el 12 a Delhi, Karmele se va el 14 y de esta manera aprovecharemos para ver la ciudad y encargar el coche para el 19 a Rajasthan. Encargamos a uina agencia que con 3$ de comisión se encarga de obtener las reservas y los billetas para el día siguiente.
Recordando lo visto hace 12 años decidimos pasar por la estupa del barrio, si madrugas pasa una charanga todas las mañanas por allí. Tomando dirección sur vemos un montón de gremios. Llegamos hasta Patán y antes de entrar buscamos una terraza para ver desde arriba el barrio y descansar. Junto a un cuatel.
En el primer edificio están ensayando unos militares con sus flautas el himno nacional. Cuando terminan nosotros desde la terraza aplaudimos y por parte de ellos recibimos una ráfaga de sonrisas y saludos con la mano. Por eso creemos que Nepal es el país de la sonrisa. A ver si les contagian un poco a los chinos e indios.
Pagamos 200 rps, 2€, para entrar a la zona, en este barrio vive “ La Kumari” o virgen viva. Se selecciona a una cría como virgen viviente y vive en ese palacio hasta que tiene la primera menstruación. Luego pasa a ser una mortal más.
Visitamos distintos templos y cuando el calor aprieta buscamos la terraza del amigo de Daniel, cremos que es esa, después de subir 5 pisos y no, creemos que es la del al lado. Vuelta a bajar y subir otros 5 pisos. Al final no eran ninguna de las dos.
Nos falta por visitar el Monkey Temple y Pasupathinar. Negociamos dos taxis para ir, por 4€ nos llevan y por el camino negocio el otro sitio y vuelta al hotel. Sin perder la sonrisa y con mucho cariño llegamos a un acuerdo toda la tarde dos taxis por 15 €.
El primer templo, me trae un recuerdo de la visita anterior,el coche que traíamos de la India lo lleve y lo traje a nuestro hotel por las callejuelas de Kathmadu. Un templo vivo con rezos, estupas, monj@s, tambores, etc. Impresiona la fe de la gente y nosotros con mucho respeto intentamos observar sin molestar. El taxi, nos acerca hasta arriba por un camino desconocido, por el otro lado debemos subir 4oo escaleras que todavía las recordamos.
Pasupathinar, son los crematorios, tras una fuerte tormenta que nos calló cuando íbamos a lso crematorios. Los hindúes queman a sus muertos, salvo niños, leprosos que los tiran al río. Los Parsis tienen sus torres del silencio, que dejan los cuerpos en esas torres para que se los coman los buitres. Los Tibetanos trocean los cuerpos y los dejan para que se los coman también.
Cuando fuimos la primera vez, no había que pagar, ahora 5€ y con cuidado. No había apenas piras de fuego, dos y casi terminándose. Había otra preparada, pero faltaba todo el ritual de la familia y se nos hizo de noche esperando a ver si lo prendían.
Al final cogimos los taxis y vuelta al hotel, cerca de este íbamos a cenar. El Everest Steak House, es el restaurante que se celebran los ocho miles conseguidos. Al no ser temporada de ascensiones estábamos nosotros solos celebrando el 12.000 de paciencia que habíamos conseguido aguantando a los chinos en Tíbet.
La cena, con vino australiano, caro y malo pero teníamos que hacer el navarro. Nos sacaron un par de fuentes con carne y verdura, que no pudimos acabar pero nuestro cansancio no era físico sino mental. No habíamos perdido la paciencia ni tampoco tanto peso para justificar semejante jamada.
De noche y sin luz, se va la luz casi siempre llegamos al hotel, Kaji nuestro amigo nepalí había cogido un avión para estar con nosotros, estuvo esperándonos dos horas en el hotel y nosotros sin aparecer. Le llamamos y quedamos para desayunar en hotel, y hasta el día siguiente.
Mientras escribo se va la luz en Udaipur, pero sigo. Empezaré a sudar ya que el fan no working.
sábado, 21 de agosto de 2010
Estamos en Jaisalmer
primer dia de descanso desde el 30 de julio dentro de tres dias recibireis lo de Nepal y para terminar lo del rajasthan. El reducir el viaje de 40 dias a 30 hace que estemos en un viaje Non stop asi que paciencia y animo ya falta menos para menos y para ..............
Agur Tibet, Nepal el pa'is de la sonrisa
Adiós Tibet, el futuro será mejor
La carretera de la “Puerta del Infierno” es un barranco de más de 200 cascadas, algunas de varios cientos de metros. Al ser un barraco la carretera tallada a la pared, nos caen varias cascadas encima. Los conductores lo utilizan para limpiar el coche y enfriar los frenos. Hay mucha pendiente y una niebla que desgraciadamente no nos deja ver lo que nos estamos imaginando.
Un paisaje de cuadro chino, con cascadas, niebla, fuertes pendientes, etc. Al paranos bastante nos estamos cruzando con un grupo de ciclistas coreanos, que flipan como nosotros de lo que vemos.
Esta carretera siempre está de obras, desplomes y corrimientos continuos hacen que sea una carretera de mucho cuidado. Vamos parando, frenos, fotos, limpia coche hasta que llegamos al Varcarlos tibetano. Una ciudad cutre y con eminente peligro de desaparecer por corrimientos…….
El hotel, un robo 40$ sin baño, en una galería aparte, húmedo, ni nos duchamos, sacamos los sacos, luego ya los desinfectaremos (yo creo que es la propina que se cogen el chofer y el guía). Cenamos y todo el mundo con su “chanchi moni”. Estamos en la frontera y nos viene bien el cambiar los últimos remimbis.
Desayunamos en el mismo sitio, nos quejamos de las habitaciones, pero date por…….
Tenemos que agradecer al guía su último consejo y acompañamiento. Yo creo que se avergonzaron del hotel y al recibir muy buena propina nos acompañaron hasta el final. “Los libros hay que esconderlos o llevarlos encima”, las guía encima”………..
Llegamos a la frontera abren a las 10.00 am, hay unos de Portugalete regateando el cambio, al final acceden a cambiar por 98, nosotros cambiamos por 105.
El control de la aduana es de freno patico, a los de Portugalete les abrieron todo, a las guías, a una le arrancaron las hojas del Tíbet, la otra (Lyoneli Planet) requisada, regalos: algunos requisados. Nosotros temblando por los libros, la guías las teníamos encima.
No nos registraron los bolsillos y eso nos libró. Nos fijamos en el poli vago y viejo, por ahí pasamos los 5, sonrisita ningún problema, cara de niños buenos e identificados con el pueblo trabajador chino. Los de Portugalete ahí seguían jurando y embroncándose con los polis jóvenes tipo Westpoint. Estos polis se creen que allí sacarán muchos puntos para ir a un sitio mejor, la verdad un destino de estos es como si eres de La burundesa y el domingo tienes que hacer Pamplona- Irún a la tarde.
Salimos los primeros y al pasar el puente de ”La Amistad” , respiro y contacto con nuestro contacto nepalí. Todavía nos quedaban 6 horas de viaje (240 km).
El paso Nepalí es una sonrisa continua, salvo una….. Llegamos para hacer el visado todo bien, no control bolsos, sonrisas, amabilidades. Sólo el jefe, que tiene que supervisar y firmar está leyendo el periódico y parece que le molestamos con el trámite. Coge el pasaporte lo firma y tú lo tienes que coger de la mesa. Él sigue con su “duro trabajo” de leer el periódico o igual está aprendiendo a leer y necesita más concentración.
Fuera nos espera el contacto que está esperando “la movilidad” que nos llevará a Kathmandú. Creemos que un pinchazo ha hecho esa demora. Llega el conductor y un guía que va de simpático, creemos que ya saben la que les espera y envían al joven de parachoque.
El Paisaje se va ensanchando, el río tiene cada vez más caudal, rafting, puenting, y otros ing se hacen ahí. Pararemos a tomar un Dal mat (lentejas muy buenas). La carretera es mucho peor pero el haber dejado tanta paranoia militar se agradece.
Llegamos a Kathmandú, al hotel , bueno aunque unos cabritos, al final nos la juegan. Pedimos una hora para ducharnos y hacer el pago 3375$, al estar muy descontentos con Ecotreck agradecemos a la Laboral de habernos dado todo en billete de 10$.
Preparamos los paquetes y lo pedido se reduce a 5´, antes de llegar a las habitaciones ahí estaba el cobrador-robador.
Al hablar francés llamamos a nuestra brocker Karmele que sin perder la sonrisa les dice, resumiendo: “sois unos zorriputipuercos”. Le pagamos todo en billetes de 10$. Se intenta justificar, nos quiere regalar unas camisetas de publicidad de su empresa, lo cual rechazamos y al final alucina de nuestro comportamiento se va a un rincón a contar los 338 billetes que le habíamos dado. Cuando volvamos a Pamplona, colgaremos en internet nuestra opinión de una empresa que antes de empezar son todo atenciones y luego se olvida de ti hasta que tiene que cobrar.
Al final negociamos las demás noches en Nepal de 60$, nos bajan a 20, los muy cabrones al final nos cobraron 20 pero euros. El Tibet Guest House lo teníamos negociado por sólo 15€. Despistes de no tenerlo por escrito y luego tu palabra contra la del jefe no vale para nada ¡!!no problema, estamos de vacaciones y esperemos que no les produzca un cáncer.
Alegres por estar en el país de la sonrisa, nos duchamos, cervecita Everest, risas, viene Txus encantada de su “excursión”, mañana tiene sesión de yoga……………
Salimos a cenar, no vamos al Everest Steak House ya que María no se encuentra bien por lo que lo posponempos al día siguiente.
A oscuras volvemos al hotel, aquí la luz también se va con facilidad…………………
La carretera de la “Puerta del Infierno” es un barranco de más de 200 cascadas, algunas de varios cientos de metros. Al ser un barraco la carretera tallada a la pared, nos caen varias cascadas encima. Los conductores lo utilizan para limpiar el coche y enfriar los frenos. Hay mucha pendiente y una niebla que desgraciadamente no nos deja ver lo que nos estamos imaginando.
Un paisaje de cuadro chino, con cascadas, niebla, fuertes pendientes, etc. Al paranos bastante nos estamos cruzando con un grupo de ciclistas coreanos, que flipan como nosotros de lo que vemos.
Esta carretera siempre está de obras, desplomes y corrimientos continuos hacen que sea una carretera de mucho cuidado. Vamos parando, frenos, fotos, limpia coche hasta que llegamos al Varcarlos tibetano. Una ciudad cutre y con eminente peligro de desaparecer por corrimientos…….
El hotel, un robo 40$ sin baño, en una galería aparte, húmedo, ni nos duchamos, sacamos los sacos, luego ya los desinfectaremos (yo creo que es la propina que se cogen el chofer y el guía). Cenamos y todo el mundo con su “chanchi moni”. Estamos en la frontera y nos viene bien el cambiar los últimos remimbis.
Desayunamos en el mismo sitio, nos quejamos de las habitaciones, pero date por…….
Tenemos que agradecer al guía su último consejo y acompañamiento. Yo creo que se avergonzaron del hotel y al recibir muy buena propina nos acompañaron hasta el final. “Los libros hay que esconderlos o llevarlos encima”, las guía encima”………..
Llegamos a la frontera abren a las 10.00 am, hay unos de Portugalete regateando el cambio, al final acceden a cambiar por 98, nosotros cambiamos por 105.
El control de la aduana es de freno patico, a los de Portugalete les abrieron todo, a las guías, a una le arrancaron las hojas del Tíbet, la otra (Lyoneli Planet) requisada, regalos: algunos requisados. Nosotros temblando por los libros, la guías las teníamos encima.
No nos registraron los bolsillos y eso nos libró. Nos fijamos en el poli vago y viejo, por ahí pasamos los 5, sonrisita ningún problema, cara de niños buenos e identificados con el pueblo trabajador chino. Los de Portugalete ahí seguían jurando y embroncándose con los polis jóvenes tipo Westpoint. Estos polis se creen que allí sacarán muchos puntos para ir a un sitio mejor, la verdad un destino de estos es como si eres de La burundesa y el domingo tienes que hacer Pamplona- Irún a la tarde.
Salimos los primeros y al pasar el puente de ”La Amistad” , respiro y contacto con nuestro contacto nepalí. Todavía nos quedaban 6 horas de viaje (240 km).
El paso Nepalí es una sonrisa continua, salvo una….. Llegamos para hacer el visado todo bien, no control bolsos, sonrisas, amabilidades. Sólo el jefe, que tiene que supervisar y firmar está leyendo el periódico y parece que le molestamos con el trámite. Coge el pasaporte lo firma y tú lo tienes que coger de la mesa. Él sigue con su “duro trabajo” de leer el periódico o igual está aprendiendo a leer y necesita más concentración.
Fuera nos espera el contacto que está esperando “la movilidad” que nos llevará a Kathmandú. Creemos que un pinchazo ha hecho esa demora. Llega el conductor y un guía que va de simpático, creemos que ya saben la que les espera y envían al joven de parachoque.
El Paisaje se va ensanchando, el río tiene cada vez más caudal, rafting, puenting, y otros ing se hacen ahí. Pararemos a tomar un Dal mat (lentejas muy buenas). La carretera es mucho peor pero el haber dejado tanta paranoia militar se agradece.
Llegamos a Kathmandú, al hotel , bueno aunque unos cabritos, al final nos la juegan. Pedimos una hora para ducharnos y hacer el pago 3375$, al estar muy descontentos con Ecotreck agradecemos a la Laboral de habernos dado todo en billete de 10$.
Preparamos los paquetes y lo pedido se reduce a 5´, antes de llegar a las habitaciones ahí estaba el cobrador-robador.
Al hablar francés llamamos a nuestra brocker Karmele que sin perder la sonrisa les dice, resumiendo: “sois unos zorriputipuercos”. Le pagamos todo en billetes de 10$. Se intenta justificar, nos quiere regalar unas camisetas de publicidad de su empresa, lo cual rechazamos y al final alucina de nuestro comportamiento se va a un rincón a contar los 338 billetes que le habíamos dado. Cuando volvamos a Pamplona, colgaremos en internet nuestra opinión de una empresa que antes de empezar son todo atenciones y luego se olvida de ti hasta que tiene que cobrar.
Al final negociamos las demás noches en Nepal de 60$, nos bajan a 20, los muy cabrones al final nos cobraron 20 pero euros. El Tibet Guest House lo teníamos negociado por sólo 15€. Despistes de no tenerlo por escrito y luego tu palabra contra la del jefe no vale para nada ¡!!no problema, estamos de vacaciones y esperemos que no les produzca un cáncer.
Alegres por estar en el país de la sonrisa, nos duchamos, cervecita Everest, risas, viene Txus encantada de su “excursión”, mañana tiene sesión de yoga……………
Salimos a cenar, no vamos al Everest Steak House ya que María no se encuentra bien por lo que lo posponempos al día siguiente.
A oscuras volvemos al hotel, aquí la luz también se va con facilidad…………………
La carretera de la Amistad
LA CARRETERA DE LA “AMISTAD”.
Nos despedimos de Lhasa, pasando por todas las edificaciones nuevas de la “invasión china”. Nos despiden varios helicópteros del ejército chino, el día 8, puede ser un día de posibles conflictos con los tibetanos y tienen que sacar “pecho” para persuadir de lo que les puede pasar sino son buenos ciudadanos “chinos”.
Nosotros creemos que el adelantar nuestra salida a la frontera puede ser por eso, ya que pueden cerrarla y entonces a ver cómo salimos. La amiga Txus vuela a Kathmandú y allá nos espera para juntarse con nosotros.
Paramos para ver el Budha azul, pintura de grandes dimensiones en una roca. Proseguimos pasando por un puente el río Yarlung, que se junta luego con el Bramaputra, empezamos a subir el primer puerto. Este puerto tiene 4700m y desde aquí se divisa el lago Yandrok, de color turquesa. Los chinos han hecho un emisor para aprovechar su altura para hacer una central hidroeléctrica. No les funciona ya que ese lago no tiene aportaciones. Además es un lago “sagrado” para los tibetanos…….
Bajamos el puerto seguimos el lago, se divisa un antiguo monasterio, que lo regía una mujer lama, se cuenta que cuando iba a ser invadido, convirtió a todas las monjas en cerdas y así no se las comerían.
Paramos a comer en un pueblo desde donde se divisan montañas de 6000-7000m con nieves perpetuas, más adelante vamos a ver distintas morrenas laterales y finales de los glaciares. Se ve el monte Jangsang Lhamo (monte sagrado).Pasamos otro puerto de 4900m, empezamos a bajar hasta llegar a Gyantsé.
En Gyantsé visitamos un monasterio con un chorten de 7 pisos, al lado hay un fuerte que cuando lo conquistaron los ingleses mataron a 700 tibetanos y ellos sólo tuvieron 4 bajas. El pueblo, tiene varios centros de internet, todos cerrados, sic. Las mulas mecánicas llevan faros antiniebla.
Cenamos en el hotel, se va la luz hasta el día siguiente, o sea a la cama sin poder ver las “teles chinas”. El hotel flojo, para chinos, pagando 40$ por las habitaciones, un hurto, lo del último día será un “atraco a mano armada”.
Segundo día, nos dirigimos a Xygatse, ciudad que llegaremos pronto, previamente pasamos por un monasterio pequeño, donde se fugó un lama en invierno y ahora está en Daramshala (india), llegamos a destino y tras un breve descanso en el hotel nos llevan al monasterio Thasilumpo .
Monasterio prochino, el Lama es hijo de un militar chino, destaca por una estatua dorada de 26m, gran muro blanco que ponen una enorme tanka, los precios que hay que pagar para sacar fotos o vídeos en las capillas, van de 7€ a 170€ .
Coincido en el báter con dos monjes, que no les pase nada a sus hábitos. Los baños chinos tienen la privacidad cuando estas de cuclillas, lo demás os lo dejo a vuestra imaginación.
Gema comenta que en china hay que saber tres cosas, Mejo-mejo: no hay, puchidao: no lo sé, no guorkin: no funciona. Con este chino puedes moverte sin problemas.
Visitamos, por nuestra cuenta una fábrica de alfombras, la gente muy amable, no compramos nada y nos vamos a cenar.
Se va la luz por lo que la noche se hace antes, a dormir.
Txus ya ha llegado a Kathmadú y todo le ha ido bien, mañana tiene un guía en español para ella, cortesía Ecogreen, los amigos de Karmele.
Al día siguiente nos dan para desayunar pepino y cebolla, huevo cocido dos tostadas dulces y medio plátano. Salimos pronto ya que la última noche la hacemos en Zagmu. Este pueblo es famoso porque se cae por las laderas en épocas de lluvia.
Vamos por una paisaje tipo wadi, vamos cruzando valles, pasamos el mojón 5000km (a Shanghai) y subimos un puerto de 4700m.
Nuevo control policial, Passport, Tibet Permission, me confunden con mi hermano, risas entre los policías, nosotros por si acaso nos reímos también y no hacemos comentarios de su eficacia.
La carretera parece el barco de Noe en tibetano, todo tipo de ganado por la carretera, incluso al adelantar un camión también sorteamos a unos yaks. Adelantamos a unos ciclistas catalanes, llevan un camión de apoyo, duermen en tiendas y llevan un “guía para que no se “pierdan”.
Los camioneros paran en donde les da la gana, para que no se les reconozcan cagan con el culo cara a la carretera.
Paramos a comer donde íbamos a dormir, ¡¡¡¡que cutrez¡¡¡¡¡, pensamos, luego en donde estuvimos no era mucho mejor.
Estamos en Tingri, de ahí sale la carretera al campo base del Everest, no lo vemos, está tapado. Nos damos cuenta que el chofer se duerme y nos ponemos a cantar como en el colegio. Se ríe y así lo despertamos y con la bocina sigue el ritmo.
Subimos el último puerto de 4700m, se ven medio cubierto el monte Cho Oyu, Tong lao, Sisha Pagna…..
Empezamos a bajar y llegamos a una cueva que nos quieren enseñar pero está cerrada, ya sólo nos quedan 40 km a la frontera y vamos a entrar a “ La puerta del Infierno”.
Nos despedimos de Lhasa, pasando por todas las edificaciones nuevas de la “invasión china”. Nos despiden varios helicópteros del ejército chino, el día 8, puede ser un día de posibles conflictos con los tibetanos y tienen que sacar “pecho” para persuadir de lo que les puede pasar sino son buenos ciudadanos “chinos”.
Nosotros creemos que el adelantar nuestra salida a la frontera puede ser por eso, ya que pueden cerrarla y entonces a ver cómo salimos. La amiga Txus vuela a Kathmandú y allá nos espera para juntarse con nosotros.
Paramos para ver el Budha azul, pintura de grandes dimensiones en una roca. Proseguimos pasando por un puente el río Yarlung, que se junta luego con el Bramaputra, empezamos a subir el primer puerto. Este puerto tiene 4700m y desde aquí se divisa el lago Yandrok, de color turquesa. Los chinos han hecho un emisor para aprovechar su altura para hacer una central hidroeléctrica. No les funciona ya que ese lago no tiene aportaciones. Además es un lago “sagrado” para los tibetanos…….
Bajamos el puerto seguimos el lago, se divisa un antiguo monasterio, que lo regía una mujer lama, se cuenta que cuando iba a ser invadido, convirtió a todas las monjas en cerdas y así no se las comerían.
Paramos a comer en un pueblo desde donde se divisan montañas de 6000-7000m con nieves perpetuas, más adelante vamos a ver distintas morrenas laterales y finales de los glaciares. Se ve el monte Jangsang Lhamo (monte sagrado).Pasamos otro puerto de 4900m, empezamos a bajar hasta llegar a Gyantsé.
En Gyantsé visitamos un monasterio con un chorten de 7 pisos, al lado hay un fuerte que cuando lo conquistaron los ingleses mataron a 700 tibetanos y ellos sólo tuvieron 4 bajas. El pueblo, tiene varios centros de internet, todos cerrados, sic. Las mulas mecánicas llevan faros antiniebla.
Cenamos en el hotel, se va la luz hasta el día siguiente, o sea a la cama sin poder ver las “teles chinas”. El hotel flojo, para chinos, pagando 40$ por las habitaciones, un hurto, lo del último día será un “atraco a mano armada”.
Segundo día, nos dirigimos a Xygatse, ciudad que llegaremos pronto, previamente pasamos por un monasterio pequeño, donde se fugó un lama en invierno y ahora está en Daramshala (india), llegamos a destino y tras un breve descanso en el hotel nos llevan al monasterio Thasilumpo .
Monasterio prochino, el Lama es hijo de un militar chino, destaca por una estatua dorada de 26m, gran muro blanco que ponen una enorme tanka, los precios que hay que pagar para sacar fotos o vídeos en las capillas, van de 7€ a 170€ .
Coincido en el báter con dos monjes, que no les pase nada a sus hábitos. Los baños chinos tienen la privacidad cuando estas de cuclillas, lo demás os lo dejo a vuestra imaginación.
Gema comenta que en china hay que saber tres cosas, Mejo-mejo: no hay, puchidao: no lo sé, no guorkin: no funciona. Con este chino puedes moverte sin problemas.
Visitamos, por nuestra cuenta una fábrica de alfombras, la gente muy amable, no compramos nada y nos vamos a cenar.
Se va la luz por lo que la noche se hace antes, a dormir.
Txus ya ha llegado a Kathmadú y todo le ha ido bien, mañana tiene un guía en español para ella, cortesía Ecogreen, los amigos de Karmele.
Al día siguiente nos dan para desayunar pepino y cebolla, huevo cocido dos tostadas dulces y medio plátano. Salimos pronto ya que la última noche la hacemos en Zagmu. Este pueblo es famoso porque se cae por las laderas en épocas de lluvia.
Vamos por una paisaje tipo wadi, vamos cruzando valles, pasamos el mojón 5000km (a Shanghai) y subimos un puerto de 4700m.
Nuevo control policial, Passport, Tibet Permission, me confunden con mi hermano, risas entre los policías, nosotros por si acaso nos reímos también y no hacemos comentarios de su eficacia.
La carretera parece el barco de Noe en tibetano, todo tipo de ganado por la carretera, incluso al adelantar un camión también sorteamos a unos yaks. Adelantamos a unos ciclistas catalanes, llevan un camión de apoyo, duermen en tiendas y llevan un “guía para que no se “pierdan”.
Los camioneros paran en donde les da la gana, para que no se les reconozcan cagan con el culo cara a la carretera.
Paramos a comer donde íbamos a dormir, ¡¡¡¡que cutrez¡¡¡¡¡, pensamos, luego en donde estuvimos no era mucho mejor.
Estamos en Tingri, de ahí sale la carretera al campo base del Everest, no lo vemos, está tapado. Nos damos cuenta que el chofer se duerme y nos ponemos a cantar como en el colegio. Se ríe y así lo despertamos y con la bocina sigue el ritmo.
Subimos el último puerto de 4700m, se ven medio cubierto el monte Cho Oyu, Tong lao, Sisha Pagna…..
Empezamos a bajar y llegamos a una cueva que nos quieren enseñar pero está cerrada, ya sólo nos quedan 40 km a la frontera y vamos a entrar a “ La puerta del Infierno”.
72 horas en lLasa
Una vez aterrizados y aterrorizados de cómo estaba Lhasa estábamos esperando la visita al palacio de Potala. Desayunamos en el Hotel Yak, qué gran hotel y su desayuno igual, desde la terraza vemos el palacio. Unos huevicos, panceta, toast y coffi.
La visita al Potala está regulada y nuestro guía(obligatorio durante toda nuestra estancia en Tibet) había obtenido las entradas el día anterior y la visita era para las 12.40h.
Así con tiempo de adapatarnos a la altura nos llevan a visitar Norbulinga o el Summer Palace, donde los Dalais pasaban el verano. Un sitio mágico, parque, jardines, “casitas” todo lleno de flores, con sus templos. Cada Lama deja su “cagadita” y hace su casita. La anterior se le hace pequeña o hay que dejar algo para que se le recuerde. Todos los templos con los tres budas (sabiduría, compasión y energía).
El tiempo es lluvioso pero se atisba una mejoría, o sea calor de altura y sol para la subida. Hacemos el tiempo para nuestra esperada subida. Yo me he comprado para cubrirme la cabeza una boina rectangular que usan los monjes de aquí.
Si de lejos se hace el Potala grande, desde abajo majestuoso y enigmático, aparcamos y cuando llegamos al primer control de seguridad, 12,30h., entregamos el Permiso del Tibet, ellos tenía registrada una copia, pasaportes, registro policial total. Nos ponen que estamos los 6, yo les hago tachar a Ana, ya que si registramos que entramos 6, luego que pasa con la que falta. Nueva bronca, el guía aguanta el chorreo, las 12.40 es para estar arriba del todo, desde ahí sólo tenemos 60´para visitar todo. Tenemos que subir a pata 13 pisos, a casi 4000 m de altura y contrareloj. Subiendo por escaleras irregulares de diferentes alturas pasamos las rampas de acceso y más escaleras con descansos en terrazas que nos avisa lo que todavía falta.
Nos sacamos una foto y con el aire y nuestra mente concentrada un, dos….hasta los trece pisos. Pero a la mitad otro control policial total, TP, Passport, cacheo, etc. Llegamos arriba, después de ir adelantando y con mucho miedo a los demás peregrinos. Tras subir escaleras de todo tipo, altura, materiales, atravesamos distintas terrazas que nos deja ver lo que falta, etc. La gente se dosifica, a nosotros el reloj nos marca el paso.
Una vez arriba, relajados y con agua ( Nadal ha perdido cuando escribo ésto) , empezamos el descenso viendo todo, altares, tronos, salas, Budas, chortens, etc, De las tres partes del templo, visitamos la central (parte roja) las otras galerías las tiene la administración china y no se visitan. Bajamos todas las plantas y salimos a unas rampas que habíamos subido, pero por el otro lado. No dejan sacar fotos dentro, o sea, que el recuerdo se quedará en nuestra mente y en las fotos publicadas. Tampoco sabemos el precio de la visita ya que el guía guardó las entradas hasta llegar a la frontera.
A la tarde visitamos el templo de Gongkar, en pleno barrio Tibetano de Lhasa, lleno de fieles, guiris y monjes haciéndose los jefes de la barraca. Abren y cierran capillas, un tufo a grasa de yak que luego nos producirá un fuerte dolor de cabeza. En el exterior dos grupos de 20 voluntarios a ritmo de sus canciones están aplastando el suelo para evitar infiltraciones. Cánticos que algunos guiris se animan a “ayudar” cogiendo el contrapeso y al mismo ritmo se saca su foto de “agromán”.
Después de una clase de capillas budistas, repletas de gente, a medio oscuras con un tufo asfixiante acabamos con ganas. Nos queda poca tarde y seguimos visitando el barrio, gente de todas edades, rezando, arrastrándose, tirándose al suelo, con molinillos, banderas, etc. Eso sí, desde arriba, en mitad del paseo, patrullando de 6 en 6, armados, con porras, fusiles, etc nos vigilan y “nos protegen del enemigo” nuestras queridas fuerzas del orden?.
Elegimos otro restaurante, acertamos cenamos muy bien y barato, con la Lhasa beer, traída por los rumanos en año 70. Cerveza suave y en botellas de 2/3. Cansados a dormir y hasta el día siguiente.
Desayunamos fuerte, hoy vamos de monasterios, visitamos dos de los más importantes monasterios en Tibet:
Drepung: que debió albergar a unos 8000 monjes, grande y con grandes espacios, en un paisaje natural muy bueno. Con ambiente especial. Llegamos con el guía y chófer, visitamos a monjas que viven en cuevas. Por los tejados, en obras como el día anterior, cantan para poner ritmo a sus apisonadoras. Visitamos varias salas coincidimos con los rezos. Unos 300 frailes empiezan a emitir sonidos guturales, al principio, parecidos a los reglotes pero luego le pillas la marchita. Salen corriendo unos frailes para recoger una sopa hecha con grasa de yak la reparten y a seguir la marcha. Unos fieles llevan unos fajos de billetes que reparten por partes iguales a cada uno de los frailes. Una ofrenda llamativa por la forma de repartir. Así estamos una hora o más.
Vuelta a Lhasa descanso y a la tarde al templo de Sera. Éste está especializado en las enseñanzas y una imprenta que visitamos. La imprenta la realizan sobre unas tablillas de madera que les van pasando un rodillo como si fuera linóleo. Todo manual, los apredices ponen el papel sobre el grabado, el maestro pasa el rodillo.
Pero también coincidimos con las discusiones, enfrentamientos o amagos de reñir que les ayuda a echar las malas historias y por otro a repasar lo aprendido. Se concentran unos 100 frailes en un parque y nosotros estamos como japoneses sacando fotos a los más broncas. Luego se ponen todos juntos y en frente del monje animador los demás “reglotean”” como esta mañana
Volvemos a Lhasa, con una sensación de estar casi todo el día “secuestrados”, se hace noche pronto, en china todos tienen horario Pekín y Lhasa está a 3000 km oeste de Pekín. Con la sensación de dejar muchas cosas sin ver nos vamos al hotel.
Nos informan que dormiremos el último día junto a la frontera, mosqueo pero no podemos más que resignarnos. Estos chinos son más kartofen que los nazis.
Internet: en China está muy restringido, es más no encontramos en ningún sitio una sala para entrar. Haberlas haylas pero siempre tienen un “no working”. Las que se anunciaban no funcionaban (sic). Sí que dispusimos en el hotel Wifi, pero no pasaba del correo electrónico, el blog estaba restringido y no pudimos entrar. Gracias Reno por tu cortesía pero está claro que de algo no nos queremos enterar de lo que ocurre en China.
Nos despedimos de Lhasa con otra brona con los del hotel, faltaba una toalla en nuestra habitación, no querían darnos el check out, al final después de ser unos posibles ladrones de toallas chinas pasamos a nada, no sorry ni nada, a la “cuenta toallas” del hotel le falla la vista, Karmele subió a hacer el recuento. ¡¡ ojo con mangar toallas a los chinos¡¡¡¡¡
La visita al Potala está regulada y nuestro guía(obligatorio durante toda nuestra estancia en Tibet) había obtenido las entradas el día anterior y la visita era para las 12.40h.
Así con tiempo de adapatarnos a la altura nos llevan a visitar Norbulinga o el Summer Palace, donde los Dalais pasaban el verano. Un sitio mágico, parque, jardines, “casitas” todo lleno de flores, con sus templos. Cada Lama deja su “cagadita” y hace su casita. La anterior se le hace pequeña o hay que dejar algo para que se le recuerde. Todos los templos con los tres budas (sabiduría, compasión y energía).
El tiempo es lluvioso pero se atisba una mejoría, o sea calor de altura y sol para la subida. Hacemos el tiempo para nuestra esperada subida. Yo me he comprado para cubrirme la cabeza una boina rectangular que usan los monjes de aquí.
Si de lejos se hace el Potala grande, desde abajo majestuoso y enigmático, aparcamos y cuando llegamos al primer control de seguridad, 12,30h., entregamos el Permiso del Tibet, ellos tenía registrada una copia, pasaportes, registro policial total. Nos ponen que estamos los 6, yo les hago tachar a Ana, ya que si registramos que entramos 6, luego que pasa con la que falta. Nueva bronca, el guía aguanta el chorreo, las 12.40 es para estar arriba del todo, desde ahí sólo tenemos 60´para visitar todo. Tenemos que subir a pata 13 pisos, a casi 4000 m de altura y contrareloj. Subiendo por escaleras irregulares de diferentes alturas pasamos las rampas de acceso y más escaleras con descansos en terrazas que nos avisa lo que todavía falta.
Nos sacamos una foto y con el aire y nuestra mente concentrada un, dos….hasta los trece pisos. Pero a la mitad otro control policial total, TP, Passport, cacheo, etc. Llegamos arriba, después de ir adelantando y con mucho miedo a los demás peregrinos. Tras subir escaleras de todo tipo, altura, materiales, atravesamos distintas terrazas que nos deja ver lo que falta, etc. La gente se dosifica, a nosotros el reloj nos marca el paso.
Una vez arriba, relajados y con agua ( Nadal ha perdido cuando escribo ésto) , empezamos el descenso viendo todo, altares, tronos, salas, Budas, chortens, etc, De las tres partes del templo, visitamos la central (parte roja) las otras galerías las tiene la administración china y no se visitan. Bajamos todas las plantas y salimos a unas rampas que habíamos subido, pero por el otro lado. No dejan sacar fotos dentro, o sea, que el recuerdo se quedará en nuestra mente y en las fotos publicadas. Tampoco sabemos el precio de la visita ya que el guía guardó las entradas hasta llegar a la frontera.
A la tarde visitamos el templo de Gongkar, en pleno barrio Tibetano de Lhasa, lleno de fieles, guiris y monjes haciéndose los jefes de la barraca. Abren y cierran capillas, un tufo a grasa de yak que luego nos producirá un fuerte dolor de cabeza. En el exterior dos grupos de 20 voluntarios a ritmo de sus canciones están aplastando el suelo para evitar infiltraciones. Cánticos que algunos guiris se animan a “ayudar” cogiendo el contrapeso y al mismo ritmo se saca su foto de “agromán”.
Después de una clase de capillas budistas, repletas de gente, a medio oscuras con un tufo asfixiante acabamos con ganas. Nos queda poca tarde y seguimos visitando el barrio, gente de todas edades, rezando, arrastrándose, tirándose al suelo, con molinillos, banderas, etc. Eso sí, desde arriba, en mitad del paseo, patrullando de 6 en 6, armados, con porras, fusiles, etc nos vigilan y “nos protegen del enemigo” nuestras queridas fuerzas del orden?.
Elegimos otro restaurante, acertamos cenamos muy bien y barato, con la Lhasa beer, traída por los rumanos en año 70. Cerveza suave y en botellas de 2/3. Cansados a dormir y hasta el día siguiente.
Desayunamos fuerte, hoy vamos de monasterios, visitamos dos de los más importantes monasterios en Tibet:
Drepung: que debió albergar a unos 8000 monjes, grande y con grandes espacios, en un paisaje natural muy bueno. Con ambiente especial. Llegamos con el guía y chófer, visitamos a monjas que viven en cuevas. Por los tejados, en obras como el día anterior, cantan para poner ritmo a sus apisonadoras. Visitamos varias salas coincidimos con los rezos. Unos 300 frailes empiezan a emitir sonidos guturales, al principio, parecidos a los reglotes pero luego le pillas la marchita. Salen corriendo unos frailes para recoger una sopa hecha con grasa de yak la reparten y a seguir la marcha. Unos fieles llevan unos fajos de billetes que reparten por partes iguales a cada uno de los frailes. Una ofrenda llamativa por la forma de repartir. Así estamos una hora o más.
Vuelta a Lhasa descanso y a la tarde al templo de Sera. Éste está especializado en las enseñanzas y una imprenta que visitamos. La imprenta la realizan sobre unas tablillas de madera que les van pasando un rodillo como si fuera linóleo. Todo manual, los apredices ponen el papel sobre el grabado, el maestro pasa el rodillo.
Pero también coincidimos con las discusiones, enfrentamientos o amagos de reñir que les ayuda a echar las malas historias y por otro a repasar lo aprendido. Se concentran unos 100 frailes en un parque y nosotros estamos como japoneses sacando fotos a los más broncas. Luego se ponen todos juntos y en frente del monje animador los demás “reglotean”” como esta mañana
Volvemos a Lhasa, con una sensación de estar casi todo el día “secuestrados”, se hace noche pronto, en china todos tienen horario Pekín y Lhasa está a 3000 km oeste de Pekín. Con la sensación de dejar muchas cosas sin ver nos vamos al hotel.
Nos informan que dormiremos el último día junto a la frontera, mosqueo pero no podemos más que resignarnos. Estos chinos son más kartofen que los nazis.
Internet: en China está muy restringido, es más no encontramos en ningún sitio una sala para entrar. Haberlas haylas pero siempre tienen un “no working”. Las que se anunciaban no funcionaban (sic). Sí que dispusimos en el hotel Wifi, pero no pasaba del correo electrónico, el blog estaba restringido y no pudimos entrar. Gracias Reno por tu cortesía pero está claro que de algo no nos queremos enterar de lo que ocurre en China.
Nos despedimos de Lhasa con otra brona con los del hotel, faltaba una toalla en nuestra habitación, no querían darnos el check out, al final después de ser unos posibles ladrones de toallas chinas pasamos a nada, no sorry ni nada, a la “cuenta toallas” del hotel le falla la vista, Karmele subió a hacer el recuento. ¡¡ ojo con mangar toallas a los chinos¡¡¡¡¡
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