sábado, 21 de agosto de 2010

Agur Tibet, Nepal el pa'is de la sonrisa

Adiós Tibet, el futuro será mejor

La carretera de la “Puerta del Infierno” es un barranco de más de 200 cascadas, algunas de varios cientos de metros. Al ser un barraco la carretera tallada a la pared, nos caen varias cascadas encima. Los conductores lo utilizan para limpiar el coche y enfriar los frenos. Hay mucha pendiente y una niebla que desgraciadamente no nos deja ver lo que nos estamos imaginando.
Un paisaje de cuadro chino, con cascadas, niebla, fuertes pendientes, etc. Al paranos bastante nos estamos cruzando con un grupo de ciclistas coreanos, que flipan como nosotros de lo que vemos.
Esta carretera siempre está de obras, desplomes y corrimientos continuos hacen que sea una carretera de mucho cuidado. Vamos parando, frenos, fotos, limpia coche hasta que llegamos al Varcarlos tibetano. Una ciudad cutre y con eminente peligro de desaparecer por corrimientos…….
El hotel, un robo 40$ sin baño, en una galería aparte, húmedo, ni nos duchamos, sacamos los sacos, luego ya los desinfectaremos (yo creo que es la propina que se cogen el chofer y el guía). Cenamos y todo el mundo con su “chanchi moni”. Estamos en la frontera y nos viene bien el cambiar los últimos remimbis.
Desayunamos en el mismo sitio, nos quejamos de las habitaciones, pero date por…….
Tenemos que agradecer al guía su último consejo y acompañamiento. Yo creo que se avergonzaron del hotel y al recibir muy buena propina nos acompañaron hasta el final. “Los libros hay que esconderlos o llevarlos encima”, las guía encima”………..
Llegamos a la frontera abren a las 10.00 am, hay unos de Portugalete regateando el cambio, al final acceden a cambiar por 98, nosotros cambiamos por 105.
El control de la aduana es de freno patico, a los de Portugalete les abrieron todo, a las guías, a una le arrancaron las hojas del Tíbet, la otra (Lyoneli Planet) requisada, regalos: algunos requisados. Nosotros temblando por los libros, la guías las teníamos encima.
No nos registraron los bolsillos y eso nos libró. Nos fijamos en el poli vago y viejo, por ahí pasamos los 5, sonrisita ningún problema, cara de niños buenos e identificados con el pueblo trabajador chino. Los de Portugalete ahí seguían jurando y embroncándose con los polis jóvenes tipo Westpoint. Estos polis se creen que allí sacarán muchos puntos para ir a un sitio mejor, la verdad un destino de estos es como si eres de La burundesa y el domingo tienes que hacer Pamplona- Irún a la tarde.
Salimos los primeros y al pasar el puente de ”La Amistad” , respiro y contacto con nuestro contacto nepalí. Todavía nos quedaban 6 horas de viaje (240 km).
El paso Nepalí es una sonrisa continua, salvo una….. Llegamos para hacer el visado todo bien, no control bolsos, sonrisas, amabilidades. Sólo el jefe, que tiene que supervisar y firmar está leyendo el periódico y parece que le molestamos con el trámite. Coge el pasaporte lo firma y tú lo tienes que coger de la mesa. Él sigue con su “duro trabajo” de leer el periódico o igual está aprendiendo a leer y necesita más concentración.
Fuera nos espera el contacto que está esperando “la movilidad” que nos llevará a Kathmandú. Creemos que un pinchazo ha hecho esa demora. Llega el conductor y un guía que va de simpático, creemos que ya saben la que les espera y envían al joven de parachoque.
El Paisaje se va ensanchando, el río tiene cada vez más caudal, rafting, puenting, y otros ing se hacen ahí. Pararemos a tomar un Dal mat (lentejas muy buenas). La carretera es mucho peor pero el haber dejado tanta paranoia militar se agradece.
Llegamos a Kathmandú, al hotel , bueno aunque unos cabritos, al final nos la juegan. Pedimos una hora para ducharnos y hacer el pago 3375$, al estar muy descontentos con Ecotreck agradecemos a la Laboral de habernos dado todo en billete de 10$.
Preparamos los paquetes y lo pedido se reduce a 5´, antes de llegar a las habitaciones ahí estaba el cobrador-robador.
Al hablar francés llamamos a nuestra brocker Karmele que sin perder la sonrisa les dice, resumiendo: “sois unos zorriputipuercos”. Le pagamos todo en billetes de 10$. Se intenta justificar, nos quiere regalar unas camisetas de publicidad de su empresa, lo cual rechazamos y al final alucina de nuestro comportamiento se va a un rincón a contar los 338 billetes que le habíamos dado. Cuando volvamos a Pamplona, colgaremos en internet nuestra opinión de una empresa que antes de empezar son todo atenciones y luego se olvida de ti hasta que tiene que cobrar.
Al final negociamos las demás noches en Nepal de 60$, nos bajan a 20, los muy cabrones al final nos cobraron 20 pero euros. El Tibet Guest House lo teníamos negociado por sólo 15€. Despistes de no tenerlo por escrito y luego tu palabra contra la del jefe no vale para nada ¡!!no problema, estamos de vacaciones y esperemos que no les produzca un cáncer.
Alegres por estar en el país de la sonrisa, nos duchamos, cervecita Everest, risas, viene Txus encantada de su “excursión”, mañana tiene sesión de yoga……………
Salimos a cenar, no vamos al Everest Steak House ya que María no se encuentra bien por lo que lo posponempos al día siguiente.
A oscuras volvemos al hotel, aquí la luz también se va con facilidad…………………

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