Palacio del Cielo y el pato laqueado
Después de coger el tren, que nos llevó a la otra terminal, decidimos coger un taxi grande. Nos enseña el precio, cansados como íbamos siendo un precio asequible nos lleva al hotel. Nos cobra 480Y (50€), Otro día con taxímetro 84Y(8€) sic. El mismo coche 300Y los demás días.
En el hotel Tiantian Beijing Sport, un lujazo habíamos estado hace 18 años. Precio concertado 30€ doble la noche, las suites…… y lo mejor a 40m. del metro, junto al Palacio del Cielo.
Beijing ha cambiado mucho es una metrópoli de 16,000.000 hab., el metro ha sido nuestro gran descubrimiento, escanner de bolsos al entrar y al salir tenemos que dejar la tarjeta del metro. El estar en el centro nos ayuda a pasear y tener todos los puntos de interés a 5´.
Sigo mañana, estamos en Lhassa y mucho me temo que hasta que no lleguemos a Nepal no voy a poder enviar nada. Agur, mañana sigo.
Retomando, yo ya no aguanto más en la cama mientras mi compañeras Gema y la “hermana mayor” siguen a lo suyo ¿soñando?.
El palacio del Cielo está al sur de la ciudad prohibida, allí iba el emperad@r a hacer sus plegarias y sus prevendas para seguir viviendo del cuento. Es un jardín inmenso que con el calor asfixiante del momento nos saludó Pekín con un buen tortazo de calor.
Tras previo pago, cómo están espabilando estos chinos, entramos con un tiket para visitar 4 espacios. La principal sala es un palacio circular terminado en cucurucho rodeado de vallas de mármol y barbacoas para encenderlas en sus rituales. Si habéis visto la peli “55 días en Pekín” es el templo donde la emperatriz ve los fuegos artificiales. Película rodada en Madrid y tod@s l@s chin@s eran de Madrid. Les afeitaron la mitad de la cabeza y les pusieron una coleta. Mientras tanto, la Gadner se beneficiaba al Dominguín y el Heston iba de cornudo.
Hay mucha gente pero no asfixia, todos con sus cámaras y con ganas del síndrome “ I was here”. Esto dificulta a los que van a conocer las estancias ya que se agolpan como cuando se pegan dos alumn@s del centro. Si a esto le sumamos que van en grupos detrás de su ¡!roja!! hacen que, más que una visita seamos una procesión de borregos con cámara.
Después del vuelo sin dormir y ese calorazo nos dirigimos hacia la plaza de Tianmen, tomamos el metro. Cada vez que entras todos los bolsos son escaneados, el metro es barato 0,25€ y limpio. Salimos en la plaza saludamos a Mao que lo tienen colgado en la entrada de la ciudad Prohibida y paseando les llevo a un hotel de tipo colonial, en el 92 era el mejor hotel, donde desayunábamos por 400 pts,, veíamos las olimpíadas y nos poníamos hasta las trankas en el buffet. Tanto ha cambiado Beijing que los precios allí son como un 5 star de allí.
Tras las beer, más relajados, dessudados, desrocados (baño)….salimos a buscar el restaurante que se gún dicen tienen el mejor pato lakeado de china sic. Paseando devuelta por esa plaza de tan funestos recuerdos nos echan los tejos. Furgoneta-taxi 400Y (50€), driver y guía en inglés para todo el día para ir a dónde quisiéramos. Dicho y hecho tomorrow morning a las 8 nos vendrán a buscar al hotel.
Vamos hacia el sur cruzamos por la antigua puerta del recinto amurallado y llegamos a chinawood, toda una calle de cartón piedra dónde todo son tiendas de marcas y las transversales todo son chinos a cien.
Queremos cenar y nos dan para dentro de una hora, ok volveremos, seguimos viendo esa calla de cine de western chino. Nos tomamos una cañita bien tirada y al volver nos dicen que por el nº todavía faltan 20 mesas, nos vamos.
Se nos puso una cara de pato lakeado que enseguida nos ofrecieron lo mismo en otro sitio pero más escondido. Allí fuimos y cenamos de maravilla, la cena más cara de china pero teníamos que celebrar que estábamos en ruta.
El pato lakeado es un pato hecho al horno que te lo sirven limpio con unas tortitas para hacer como si fueran tacos mejicanos. Se le acompaña de una “salsa especial” y verduritas al vapor. Una delicia pero que se paga la turistada.
Al pagar no teníamos dinero suficiente, no dólares, no visa, etc; nos acompaña una camarera hasta un cajero que nos hace pasar por el Pekín profundo. Pagamos y hacemos nuestra “Gran Martxa” al hotel, paseamos con calor y al no controlar el paseo, rotos como estábamos, se nos hizo largo.
Llegamos al hotel, preguntamos por nuestro Tibet Permission, de momento no ha llegado el correo del faraón.
Estamos en la suite del hotel, yo creo que estaban completos y al tener reserva allá nos ubicaron.
Estamos en Lhassa nos toca visitar varios monasterios con mal de altura pero nos consolamos ya que en Estella hoy acaban las fiestas y sólo les queda la abadejadica.
A recuperarse “”estellicas””.
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